Equipo de tratamiento de aguas residuales sin contaminar ¡Conócelo!

Tratamiento de aguas residuales

El tratamiento de aguas residuales es una prioridad y una responsabilidad, pues no sólo está en juego la salud de las personas que hacen vida en las inmediaciones del espacio donde se vierten las aguas negras, sino que además se corre el riesgo de contaminar las capas freáticas y extender el problema a toda una región e incluso país. Si no tienes la posibilidad de conectarte a la red de tratamiento de aguas local, existe la posibilidad de contratar un equipo de tratamiento de aguas residuales ecológico y a un costo muy bajo.

La importancia del tratamiento de las aguas residuales

Las aguas residuales son aquellas que han quedado luego de ser empleadas en industria, hogar, comercio o actividades ganaderas. Estas aguas están cargadas de los residuos contaminantes, elementos químicos y orgánicos que alteran la composición del agua, convirtiéndola en un vehículo contaminante. Por esta razón estas aguas no deben devolverse a la tierra o a otras corrientes de aguas sin haber pasado por un proceso que elimine esos contaminantes.

Las aguas residuales sin tratar son fuentes de transmisión de enfermedades, pues pueden contener microorganismos que se propagan con mucha rapidez al estar presentes en el agua que se consume o la que se usa para regar vegetales que luego serán consumidos por las personas. Además, generan mal olor y gases dañinos. Por otra parte, cuando se vierten aguas negras en el mar u otros cuerpos de agua, afecta y mata a seres vivos, afectando el equilibrio biológico.

En muchas regiones y ciudades es posible conectar la plomería directamente al sistema de alcantarillado, que se encarga de transportar las aguas negras desde el hogar o comercio hasta plantas de tratamiento masivas, que se encargan de elaborar una serie de procesos químicos, físicos y biológicos que eliminan los elementos contaminantes antes de devolverla al ambiente. El problema viene en lugares remotos o en nuevos asentamientos urbanos, donde resulta demasiado costoso o ineficiente la construcción de estos sistemas.

Alternativas para el tratamiento de aguas residuales

En lugares remotos o en ciudades superpobladas de Argentina, donde ya la red de acueductos no es capaz de satisfacer la demanda, es imprescindible construir con sistemas de tratamientos de aguas residuales independientes. Las opciones en el pasado eran bastante limitadas, siendo el uso de sistema de fosas sépticas los preferidos; a pesar de ser costosos, poco eficientes y requerir mantenimiento regular.

De hecho, las fosas sépticas se convierten en un grave problema medioambiental, pues muchas veces se desbordan y vierten los desechos. Las fosas sépticas pueden estar construidas sin tener en cuenta el caudal de desechos que se puede producir a largo plazo (en el caso que la población crezca, por ejemplo), además la falta de limpieza y mantenimiento o el transporte inadecuado de sus desechos después del mantenimiento pueden terminar perjudicando el medio ambiente.

La mejor opción para lugares donde no hay acceso a la red de cloacas es la instalación de biodigestores. Un biodigestor es un sistema de tratamiento de aguas residuales que ofrece una solución integral, pues se encarga de la depuración de las aguas negras sin comprometer la integridad del medioambiente. Es fácil de limpiar, no requiere mantenimiento frecuente, no tiene riesgo de filtraciones y es de fácil instalación.

Biodigestores: la alternativa ecológica

Los biodigestores se valen de un proceso natural, en el que las aguas negras pasan por 3 etapas de depuración natural. En todo este proceso no se invierte energía eléctrica, no hay posibilidades de escapes de desechos o de aguas a medio tratar. El sistema de 3 etapas garantiza que el agua que sale del proceso de tratamiento de aguas residuales se incorpore pura al medio ambiente.

En la primera fase, las aguas negras entran a un contenedor hermético, en el que la ausencia de aire permite una digestión de la materia orgánica. El líquido de estos residuos pasa por un filtro, donde intervienen bacterias que hacen otro proceso de destrucción de contaminantes y filtrado. En la última etapa, lo poco que queda de residuos son absorbidos por un campo de infiltración, humedal artificial o pozo absorbente.

Los biodigestores tienen una larga vida de unos 35 años. No generan desechos plásticos, no requieren mantenimiento ni la intervención de camiones que hagan el traslado de desechos. Reduce el gasto de materiales, trabajo y personal requerido para su instalación y mantenimiento, por lo que su impacto medio ambiental es mínimo. Como si fuera poco, es posible utilizar los biodigestores para apoyar sistemas tradicionales desbordados, como redes cloacales, cámaras sépticas y pozos absorbentes, contribuyendo a la solución de los problemas que convierten estos sistemas en focos de contaminación.

El uso de Biodigestores Rotoplas es la alternativa integral y ecológica para la solución definitiva del eterno problema del tratamiento del exceso de aguas negras, inherente al crecimiento poblacional y al desarrollo económico y tecnológico del país. Es fácil dar el primer paso: instalar biodigestores conviene a todos los involucrados y es una forma de aportar al esfuerzo de conservación medioambiental.

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