La forma más innovadora de cuidar el agua

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Cuidar el agua es una prioridad. El agua está involucrada en todos los procesos de nuestra vida, desde el cultivo de alimentos, pasando por la producción de bienes y servicios hasta los asuntos más cotidianos, y tenemos décadas haciendo un uso inadecuado de ella, hasta el punto en que la escasez y la contaminación se han convertido en una realidad tangible, incluso para países donde hay abundancia de este recurso. Frente a estos peligros, ¿qué podemos hacer para conservar el agua?

Las amenazas del agua

Existen dos grandes amenazas de los recursos hídricos: el uso excesivo e inapropiado del agua y la contaminación. La transformación de nuestros hábitos y la concientización de la población puede contribuir a evitar el desperdicio de agua, sobre todo en las grandes ciudades, donde hay un flujo constante de agua potable en las tuberías. Pequeños cambios como cerrar la llave cuando no se está utilizando, lavar el coche con un balde en vez de manguera, entre otros pequeños ajustes nos permitirán alcanzar un nivel de conciencia adecuado acerca de la importancia del consumo responsable. La contaminación de las fuentes de agua potable ocurre por la acción humana. Por ejemplo, la actividad industrial genera desechos que rara vez son tratados y van a parar directamente a ríos y lagos. Estas sustancias químicas alteran la composición original de ese cuerpo de agua, afectando su equilibrio natural y haciéndola insalubre. Algunos contaminantes del agua son: – Basura y sólidos, como su nombre lo indica son objetos y materiales de desecho como plástico, vidrios, entre otros. – Productos químicos, que se emplean en la industria agrícola, para fumigar o abonar las plantas. – Sedimentos, que se arrastran del suelo o de construcciones. – Aguas residuales, producto del uso cotidiano e industrial. Incluyen los residuos cloacales no tratados. El agua contaminada no sólo arrastra consigo sustancias químicas que pueden afectar el equilibrio biótico del cuerpo de agua, matando peces y algas, sino que también se llenará de microorganismos patógenos que causan enfermedades graves. En lugares en los que no hay sistemas de tratamiento de aguas es común encontrarse con epidemias de enfermedades gastrointestinales graves, que amenazan la vida de las comunidades que hacen vida allí.

¿Cómo cuidar el agua?

Como individuos es sencillo sentir que no hay mayor cosa que podamos hacer que tenga un impacto real y efectivo para frenar el problema de la contaminación del agua. Y si bien es cierto que los mayores criminales ambientales son las grandes industrias, que están protegidas por el dinero y por un sistema legal que no le da la importancia requerida a los asuntos medioambientales, como ciudadanos podemos tomar acciones que pueden marcar una diferencia en el entorno inmediato. Educar a las personas de la familia y comunidad acerca de la importancia de moderar el consumo de agua potable, además de tomar otras medidas en hábitos cotidianos como evitar el uso de productos desechables, evitar botar aceite y otras sustancias por el sumidero, moderar el consumo de productos de origen animal (carne, aves, peces, lácteos y huevos) al menos un día a la semana, entre muchas otras, tiene un peso importante a largo plazo; sobre todo porque estás sumando personas a este movimiento de conciencia medioambiental.

Innovar con soluciones ecológicas

Si vives o trabajas en un lugar en el que no hay acceso al sistema de acueductos, existe un recurso con el que puedes revolucionar tu estilo de vida y proteger de forma efectiva lo que te rodea: la instalación de sistemas de tratamiento de aguas residuales ecológico. La falta de tratamiento adecuado de las aguas residuales, que quedan después de usar el agua potable para el aseo personal y baños, suele ser una de las principales fuentes de contaminación de fuentes de agua subterráneas y superficiales. En algunos casos las aguas negras y grises se vierten en pozos negros, cuya construcción no hacen ningún tipo de tratamiento a estos desechos, que se filtran y llegan a pozos subterráneos. Otros deciden verter los desechos directamente en la tierra o en alguna fuente de agua cercana. Esto no es descabellado, pues la construcción y mantenimiento de sistemas de tratamiento de agua es muy costoso y rara vez se tiene en cuenta en el presupuesto de construcción. También es posible que los sistemas de tratamiento municipales estén colapsados por un rápido aumento de la población y ya no estén haciendo el trabajo. Sea cual sea la causa, en la actualidad hay soluciones que son amigables con el medio ambiente, como los biodigestores. Los biodigestores son sistemas de fácil instalación, de trabajo autónomo, duradero, expandible y económico que ofrece el tratamiento de desechos orgánicos con bacterias anaeróbicas. Son autolimpiables, no requiere mantenimiento y los lodos que quedan luego de su trabajo (que se recolectan una vez al año) pueden usarse como abono para las plantas. La instalación de biodigestores podría mejorar considerablemente la calidad de agua en muchas localidades rurales. Este tipo de soluciones, eficientes a nivel de operación y de costos, son esos pequeño pasos que como individuos y comunidad podemos dar en pos de la conservación y cuidado del agua. Es necesario asumir nuestra responsabilidad y tomar las acciones necesarias para hacer nuestra parte, pues esto es lo que nos llevará a hacer presión como consumidores y ciudadanos para exigir los cambios a nivel macro que se requieren para evitar el avance de las catástrofes medioambientales que nos amenazan.

2 comentarios sobre “La forma más innovadora de cuidar el agua

    1. Hola!
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